12. Penetro en tu teatro localista, descalzo en tu templo turbulento y cotidiano,
(¡La necesidad de un santuario es lo que hace a la tierra santa!)
Y me esperas, algo (ven)(c/d)ido, pitándote las teclas robustas de un piano.
11. Acaricio tus hombros de niño, tu breve espalda, beso
Tu sien anciana mientras, por fin a salvo, me des(a)nudo mi exhausta máscara.
(¡Ay, si en la vieja casona ardiese la estufa y nuestros cuerpos retozaran!)
10. Es la yegua nocturna mi única compañera, bonita, sí.
(Pero no mágica) (Ya no hacen los naufragios como antes...)
9. Otra vez, tus dedos aceleran mis pentagramas:
Hablas a mi sombra, a mi antigua morada, a mis reclusiones
¡Como si me quedara un refugio en alguna parte,
8. Espléndido rescatista de miradas bajas,
Cuéntame despacio! ¿Cómo se hace una presencia?
7. ¿Sabe mi río de tu corpórea balsa? ¿Sabes al levantar el teléfono
-(¿)Qué(,) aún no suena(?)- de mi inexistente llamada?
6. Cobijo esta luna llena en Acuario, que me liba, taciturno.
5. La dama en el fondo del charco hace burbujas, alimenta a la yegua.
4. Mientras tanto, me enumeras como en una biblia,
Como en un comunicado contramilitar.
3. Luciérnaga despistada, ¿Te imaginas cuánto brillas?
2. Protocol(on)ícese. Comuníquese. Archí+(v/b)ese.
1. Te pondré todos mis ojos y mi pelo (perdido por perdido)
Mientras me queden balas espermáticas.
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